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Preguntas frecuentes

ATENCIÓN TEMPRANA

La primera infancia constituye un periodo trascendental, ya que las estructuras fisiológicas y psicológicas se desarrollan muy rápido. Desde este punto de vista, cualquier anomalía de las capacidades madurativas de un niño debe ser compensada lo más pronto posible, con el fin de evitar limitaciones en su posterior desarrollo. Por lo cual, todo niño que presente alguna discapacidad, o esté en riesgo de alteración de su desarrollo, es aconsejable que sea derivado a un programa de AT con el fin de promover, facilitar o potenciar la evolución de todas las posibilidades de desarrollo.

El tiempo necesario de intervención vendrá determinado tanto por la edad del niño como por el tipo de alteración que manifieste. De forma general los niños que presentan una discapacidad establecida, se pueden beneficiar de los programas durante los seis primeros años de su vida.

El número de sesiones dependerá de la valoración y las necesidades del niño. No obstante la intensidad influye solo relativamente en la eficacia del programa. En la actualidad se considera que no es más eficaz un programa porque sea más intenso, si no por su adecuada planificación, por dar respuesta a todas las necesidades que plantea el niño y por tener en cuenta no solamente al niño si no al entorno más cercano, familia y colegio.

ESTIMULACIÓN TEMPRANA Y MASAJE INFANTIL

La estimulación temprana deberá iniciarse lo antes posible ya que, según los expertos, la flexibilidad del cerebro va disminuyendo con la edad. Desde el nacimiento hasta los 3 años de edad, el desarrollo neuronal de los bebés alcanza su nivel máximo. A partir de los tres años, empezará a decrecer hasta los 6 años de edad, a partir de este momento la formación de interconexiones neuronales del cerebro disminuyen considerablemente. Por este motivo, la edad ideal para realizar la estimulación es de 0 a 6 años.

Estos programas van dirigidos a la primera infancia, ya que en estas primeras edades se desarrollan y maduran las capacidades fundamentales y prioritarias: área del lenguaje, sensorial, física, psicológica…..aunque se llevarán a cabo de una manera global. Por este motivo, se debe posibilitar que las primeras experiencias del niño con el mundo exterior, garanticen el máximo desarrollo global de todas sus capacidades.

El objetivo de la estimulación consiste en dotar de herramientas al niño para que pueda resolver problemas y adaptarse al medio.
Durante esta etapa se perfecciona la actividad de todos los órganos de los sentidos, en especial, los relacionados con la percepción visual y auditiva del niño, esto le permitirá reconocer y diferenciar colores, formas y sonidos. Por otro lado, lo procesos psíquicos y las actividades que se forman en el niño durante esta etapa constituyen habilidades que resultarán imprescindibles en su vida posterior.

Para un niño sin dificultades en el desarrollo es aconsejable que las sesiones sean de una a dos veces por semana. En un niño con indicación pediátrica (como por ejemplo niños prematuros o con problemas durante el nacimiento) se recomiendan 3 o más sesiones a la semana dependiendo del diagnóstico.

Comenzar a practicar masajes al bebé desde que nace es una gran ayuda para favorecer sus primeras conexiones neuronales. Los masajes deben ser un juego para el adulto y el niño, además de un medio de comunicarse y estimular el desarrollo. Con el roce de nuestras manos se produce un primer paso para la comunicación paterno-filial. Por tanto su desarrollo físico debe ir parejo con el emocional y afectivo, para ello, debemos realizar los ejercicios hablando continuamente con él.

PSICOLOGÍA INFANTIL

No siempre es fácil delimitar con claridad cuándo un problema detectado en un niño o adolescente es susceptible de consulta psicológica. Como regla general, podemos afirmar que es necesaria la consulta al psicólogo cuando un niño presenta conductas inadecuadas, por acción u omisión (que no están de acorde a su edad o lo esperado en su cultura), que son frecuentes (persistentes en el tiempo), que su magnitud es excesiva y/o que cursan con un deterioro significativo en el rendimiento escolar, el aprendizaje o en las relaciones con su familia o compañeros.

La terapia infantil consiste en una secuencia de sesiones, en las que la psicóloga trabaja con el niño/a diferentes aspectos de su problemática.
Las sesiones se realizan normalmente a través del juego y de otras actividades relacionadas con el problema que presenta el niño/a.
Dependiendo del problema consultado, el profesional decidirá la duración y la frecuencia de estas sesiones. Éstas podrán ser de manera individual o en grupo, según convenga en cada caso.

LOGOPEDIA

Siempre que los padres, pediatras o profesores lo encuentren conveniente, ya que son los primeros en observar al niño en su desarrollo y percibir las dificultades que puedan ir surgiendo en las diferentes etapas.

Existen indicadores y síntomas a tener en cuenta en el niño:

  • Que no se le comprenda cuando habla.
  • Que se omita sonidos o agregue otros.
  • Que no discrimine sonidos.
  • Que no hable o hable muy poco.
  • Que no logre seguir consignas lingüísticas simples.
  • Que muestre dificultades cuando pronuncie algún sonido.
  • Que muestre lentitud en el pensamiento y cálculo mental.
  • Que presente retraso general en el desarrollo y el lenguaje.
  • Que tenga problemas a la hora de escribir o leer correctamente.
  • Que presente dificultades en la comprensión de textos y enunciados de problemas.
  • Que padezca alteraciones físicas, parálisis cerebral, espina bífida…
  • Que respire con la boca abierta.
  • Que tenga alteraciones sensoriales.
  • Que se encuentre afónico con frecuencia.
  • Que presente cambios de voz muy drásticos.

Dependerá del trastorno a tratar, de la edad del niño o de la existencia de otros trastornos asociados; aunque en ningún caso existe un tiempo preestablecido.

FISIOTERAPIA

El fisioterapeuta pediátrico se ocupa del tratamiento de cualquier afectación padecida durante la infancia que pueda ser susceptible de alterar el desarrollo motor (ya sea retrasándolo o condicionando su calidad) y, en consecuencia, de limitar el potencial del niño para ser independiente en el futuro.

  • Ayudar al niño a alcanzar su máximo potencial de independencia.
  • Favorecer que participe en las actividades de la vida diaria ya sea en casa, en el colegio o en la comunidad.
  • Proporcionar apoyo a la familia, caminando juntos, con objetivos compartidos.
  • Colaborar de modo interdisciplinar con el resto de profesionales que atienden al niño y su familia: sanitarios, educacionales y sociales.
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